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El sistema -con patente exclusiva de Hibernatio- dosifica
el frío aprovechando un fenómeno completamente
natural que se presenta en gran cantidad de seres vivos: la
hibernación. El sistema, cuando se aplica a productos
vivos, como flores o verduras, gracias a sus especiales características,
consigue alargar los tiempos de conservación y mantener
mejor sus características. Cuando se aplica a productos
muertos, como pescado, detiene los procesos de envejecimiento
y putrefacción.
Cuando el producto, una vez almacenado o transportado, recupera
la temperatura ambiente no sufre un envejecimiento acelerado;
sino que, simplemente, sigue evolucionando como lo haría
si no hubiese transcurrido el tiempo por él.
Existe, además, una ventaja adicional: se produce
una "parada" del metabolismo no sólo de los
productos sino también de los microorganismos que los
pudieran descomponer.
Es de destacar, además, que no se emplean gases ni
ningún otro tipo de sustancias químicas, por
lo que los productos se mantienen de forma completamente natural.
El producto no se seca y conserva características
de lozanía apreciables como son zonas de corte con
aspecto de recién cortado o las vellosidades y hojas
frescas.
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